14 jun. 2010

El sur tiene un día


Leonardo Saguerela

Entre la autorreferencialidad y la confesión, El sur tiene un día prueba los límites de su propio discurso. Y es el sur –el fondo de los fondos– el lugar elegido para enunciar una visión de la realidad. Esa visión está dirigida a un tú que existe más allá y que cambia su forma, según lo que el deseo quiere decir. Pero conserva su esencia y es el hilo que sostiene, la idea de un interlocutor, habitante del día, capaz de rescatar al yo sufriente. La infancia, el amor, la soledad, la muerte, la fuga del instante. Como si el lugar de la caída fuera un pozo constante, la voz describe lo íntimo y lo salvaje de la experiencia. Con voluntad de verdad y voz sincera, los poemas expresan el difícil arte de vivir. Y tal vez esta sea la forma de entrar al sur, acompañar el viaje realizado, llegar al extremo del mundo para salir de él. Esta idea de sur: camino que todos transitamos para descubrir que somos Minotauro y laberinto.

Por Enrique Solinas

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